Me cuesta escribir este post.
No pudo ser. Otra vez no pudo ser. Dos semanas de espera, de hacer como si no pasara nada, como si no esperase ninguna buena noticia, de llevar una vida normal en apariencia, lo que coñ... sea eso de una vida normal, (sin deportes de riesgo, que por otro lado no practico), de tomar vacaciones, de cenar con amigos y ni tocar el vino, de tirarme en la playa a terminar Los parentescos para luego leer Guerra y paz, de corretear por la arena con niños ajenos, queridos pero ajenos, de hacer fotos, de ir al cine, de hablar de pescar con alguno que alucina, de planear excursiones a la sierra, de pensar en actualizar este blog aunque no tuviese pc en la playa, de, de, de, de,.....
Y siiiiiii, ya sé que tengo que ser recia, aguantar el tirón como la mujer fuerte que dicen que soy, tener paciencia, reponer fuerzas, que mira que las hormonas son muy duras, y bla bla bla bla bla, todos esos blablabla dichos con la mejor intención del mundo.....
Pero no puedo, justo en este momento no puedo con mi vida.
Y sé que pasará. Siempre pasa. Pero es que esta vez era tan distinta de la otra, taaaaaaaaaan diferente, que me agarré a esa esperanza. Me dije: si la otra vez fue todo tan raro y no prosperó, y esta vez esta siendo todo tan común y tan plácido, y me encuentro tan bien, será que es que sí, no????
Pues no.
Y a la vez.....