
Estoy atacá, no lo puedo negar.
Irritable, más sensible de lo habitual, que es bastante de por sí, hecha un cromo, vaya.
Como será, que hoy he tenido un día de curro de lo más movido: de todas las llamadas, dos llamaron pa gritarle a alguien (me toco a mí esta vez): al primero lo dejé desbarrar, y cuando colgué tenía la lagrimilla fuera. Mis compis alucinaban, claro, me suelo tomar este tipo de cosas del curro bastante más a la ligera.
Y con el segundo, minutos después, me he ido encabronando encabronando según el tipo decía tonterías, y al final le he montado el pollo yo.
Vamos, que ése se ha ido hoy calentito pa su casa.
Tremendo, yo no soy así. Mis compañeros de despacho, por segunda vez en la misma mañana, no daban crédito a lo que veían. ¿Sabéis lo peor? Que si llego a tener al de la segunda llamada delante igual le doy dos tortas bien dás. ¿¿¿?????? Y tengo la completa seguridad de que se las hubiera dado. Aterrador, ¿no? Yo, que soy más pacífica que qué. Es que no me reconozco.
¿Serán las hormonas? No puede ser otra cosa.
Eso o que empiezo a estar de los nervios, aunque muuuuuuuuuuuuy contenta a la vez, porque mis folículos crecen como campeones y la FIV está cada vez más cerca.
Aisssss....................