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lunes, 23 de agosto de 2010

Tus cartas son como el vino, o De prioridades (II)


Escribo a Chilenita Hermosa pa decirle que de momento no puedo cruzar el charco, y que no sé si llegaré a hacerlo en un futuro cercano. Me responde días después; escribe un correo supertierno diciendo que ha sido estupendo, que qué maravilloso habernos encontrado, que siempre va a estar ahí para mí.... y bla-bla-bla,

y aunque ella es extremadamente delicada en su forma de contarlo las líneas huelen a despedida. Me entristece mucho, de veras, a pesar de que creo que las cosas no pueden ser de otra manera.....

Como homenaje a Ch. H., hermosa por dentro y por fuera, una foto que le envié junto a un poema de Miguel Hernández en que el poeta cuenta a su mujer lo importante que son sus cartas para él (Tus cartas son como el vino....).


jueves, 15 de julio de 2010

La pérdida

Hace tiempo me pregunto por qué ese pudor ante el dolor de los demás. Hace tiempo que sospecho que cuando lo sentimos es porque ese " los demás" se refiere a gentes que nos son por completo ajenas.
Con los cercanos, con la gente querida, con los nuestros, es muy diferente.
Lo que sientes es impotencia, por no poder hacer nada para evitar lo inevitable, por no poder parar el dolor, porque no está en tu mano sino en las de la naturaleza, porque hay ciclos que deben cerrarse para que otros se abran.... porque la vida manda, empuja, mangonea, embarra. Non-stop, sin pausa, tic tac, tic tac.........
Y no puedes evitar que gente a la que quieres sufra y lo pase mal, y asumir eso, que no puedes hacer gran cosa, más allá de acompañarlos y estar ahí, es duro.
No importa que no puedas dormir o que los lleves todo el día en el pensamiento. Lo importante es lo otro, lo inevitable, la pérdida. Y eso no tiene arreglo.