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lunes, 23 de agosto de 2010

Tus cartas son como el vino, o De prioridades (II)


Escribo a Chilenita Hermosa pa decirle que de momento no puedo cruzar el charco, y que no sé si llegaré a hacerlo en un futuro cercano. Me responde días después; escribe un correo supertierno diciendo que ha sido estupendo, que qué maravilloso habernos encontrado, que siempre va a estar ahí para mí.... y bla-bla-bla,

y aunque ella es extremadamente delicada en su forma de contarlo las líneas huelen a despedida. Me entristece mucho, de veras, a pesar de que creo que las cosas no pueden ser de otra manera.....

Como homenaje a Ch. H., hermosa por dentro y por fuera, una foto que le envié junto a un poema de Miguel Hernández en que el poeta cuenta a su mujer lo importante que son sus cartas para él (Tus cartas son como el vino....).


domingo, 8 de agosto de 2010

El extremo peligro de los botes de gel

Cuando ya crees que lo tienes controlado,
cuando piensas que has logrado, no sin esfuerzo, aparcar el recuerdo de un millón de momentos estupendos y de otros que no fueron tanto,
cuando ha pasado más de un año de tu genial idea de mandarlo todo a la mierda porque no querías sólo media vida con ella, ni que te escondiera de sus amigos y del mundo, ni una relación sin ningún futuro posible que se limitaba a unos pocos viajes juntas al año y un fin de semana al mes, para todo el resto de tu vida,
....entonces y solo entonces, cuando en tu soberbia infinita te crees tan lejos de todo eso, una mañana cualquiera abres un bote de gel en un cuarto de baño que no es el tuyo y está ahí ese olor, su olor. Agazapado, esperando su oportunidad para saltar sobre ti. Y ese aroma, y no otro, te trae todo lo demás.
Y ahora, como en otros asuntos más importantes, no puedes hacer más que resistir. Y esperar. Y seguir en pie.
Lo dicho, que hoy no puedo con mi vida.